Sarampión

Datos de la Organización Mundial de la Salud señalan que a nivel mundial se ha dado un aumento de 300% en los casos de sarampión entre enero y marzo de 2019, respecto al mismo periodo del año anterior.

Es por esa razón, el aviso de “PREVENCION” del MSP para las personas que viajarán a Europa, Asia y África, así como para quienes su lugar de destino sea Venezuela, Brasil, Colombia, Canadá y Estados Unidos.

La Asociación Guatemalteca de Líneas Aéreas (AGLA), indicó que hace unas semanas recibieron una circular del Ministerio de Salud para que extendieran la “recomendación” de vacunarse entre los pasajeros, aviso que también hacen las agencias de viajes. Hasta el momento, menciona, ningún país ha puesto como requisito a los viajeros inmunizarse, pero “aunque no es obligatoria, es mejor prevenir”.

Niños y adultos deben inmunizarse por igual. Los menores de seis meses a 11 años recibirán la vacuna SPR, que los protege contra el sarampión, paperas y rubeola. Los mayores de esa edad recibirán la SR que los cubre del contagio de sarampión y rubéola.

Publicación 2019, 9 de mayo. Prensa Libre

Descripción

El sarampión es una enfermedad muy contagiosa y grave causada por un virus.            Antes de que la vacuna se introdujera en 1963 y se generalizara su uso, cada 2-3 años se registraban importantes epidemias.

El sarampión es causado por un virus de la familia de los paramixovirus y normalmente se suele transmitir a través del contacto directo y del aire. El virus infecta el tracto respiratorio y se extiende al resto del organismo.

Manifestaciones clínicas

El primer signo del sarampión suele ser la fiebre alta, que comienza unos 10 a 12 días después de la exposición al virus y dura entre 4 y 7 días. En la fase inicial, el paciente puede presentar rinorrea, tos, ojos llorosos y rojos, y pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas. Al cabo de unos tres días aparece un exantema, generalmente en el rostro y la parte superior del cuello, que va extendiendo, acabando por afectar manos y pies. El exantema dura 5 a 6 días, y luego se desvanece. El intervalo entre la exposición al virus y la aparición del exantema oscila entre 7 y 18 días (media de 14 días).

Las complicaciones del sarampión son más frecuentes en menores de 5 años malnutridos o quienes el sistema inmunitario se encuentra debilitado por el VIH/SIDA u otras enfermedades y en los adultos mayores.

Las complicaciones más graves son la encefalitis (infección acompañada de edema cerebral), la diarrea (que puede provocar deshidratación), las infecciones del oído y las infecciones respiratorias, como la neumonía.

Poblaciones en riesgo

Los niños pequeños no vacunados son quienes corren mayor riesgo de sufrir el sarampión y sus complicaciones, entre ellas la muerte. Las mujeres embarazadas sin vacunar también constituyen un importante grupo de riesgo. Sin embargo, puede infectarse cualquier persona que no esté inmunizada.

Los brotes de sarampión pueden ser especialmente mortales en países que estén sufriendo desastres naturales o conflictos. Los daños a la infraestructura sanitaria y a los servicios de salud interrumpen la inmunización sistemática, y el hacinamiento en los campamentos de refugiados y desplazados internos aumenta mucho el riesgo de infección.

Transmisión

El virus del sarampión es muy contagioso y se propaga por la tos y los estornudos, el contacto personal íntimo o el contacto directo con secreciones nasales o faríngeas infectadas.

El virus presente en el aire o sobre superficies infectadas sigue siendo activo y contagioso durante periodos de hasta 2 horas, y puede ser transmitido por un individuo infectado desde 4 días antes hasta 4 días después de la aparición del exantema.

El sarampión puede producir epidemias que causan muchas muertes, especialmente entre los niños pequeños malnutridos. En países donde el sarampión ha sido prácticamente eliminado, los casos importados de otros países siguen siendo una importante fuente de infección.

Tratamiento

No existe ningún tratamiento antiviral específico contra el virus del sarampión.

Las complicaciones del sarampión pueden reducirse con un tratamiento de apoyo que garantice una buena nutrición, una ingesta suficiente de líquidos y el tratamiento de la deshidratación con las soluciones de rehidratación oral recomendadas por la OMS (para reponer los líquidos y otros elementos esenciales que se pierdan con la diarrea o vómitos). Se deben prescribir antibióticos para tratar la neumonía e  infecciones de oídos y  ojos. Acetaminofeno /paracetamol para bajar la fiebre y tratar el dolor.

Todos los niños diagnosticados de sarampión deben recibir dos dosis de suplementos de vitamina A con un intervalo de 24 horas entre ambas. Este tratamiento es eficaz para restaurar los niveles de vitamina A , que durante la enfermedad suelen ser bajos incluso en los niños bien nutridos y puede ayudar a prevenir las lesiones oculares.

Prevención

La vacunación sistemática de los niños .

La vacuna contra el sarampión, que se viene utilizando desde hace más de 50 años, es segura, eficaz y económica.

La vacuna contra el sarampión suele combinarse con las vacunas contra la rubéola y/o la parotiditis. Su eficacia es similar tanto si se administra aisladamente como si se combina con estas vacunas.

Para garantizar la inmunidad y prevenir posibles brotes, se recomiendan dos dosis de la vacuna, puesto que aproximadamente un 15% de los niños no adquieren inmunidad con la primera dosis.

Fuente: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/measles#

21 de mayo 2019

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