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Cuando la acidez es algo más serio

Cuando comemos, los alimentos pasan de la boca al estómago por medio del esófago, que puede describirse como un tubo que comunica ambas partes del sistema digestivo. La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) ocurre cuando un músculo al final del esófago no se cierra adecuadamente y eso permite que el contenido del estómago regrese e irrite el esófago. Uno de los principales síntomas de este padecimiento es la sensación de ardor en el pecho o garganta conocida como acidez. Algunas veces, incluso, se puede sentir el sabor del líquido del estómago en la parte posterior de la boca. Es importante diferenciar el reflujo gastroesofágico de una mala digestión o simple acidez, regularmente se diagnostica esta enfermedad si los síntomas se padecen más de dos veces por semana y se presentan otros síntomas. La ERGE también puede padecerse sin tener acidez estomacal. También puede presentar tos seca, síntomas de asma o problemas para tragar.

¿Quiénes lo padecen?

Cualquier persona puede tener ERGE, incluso los bebés y los niños. Si no se trata, puede conducir a problemas de salud más serios. En algunos casos, se requieren medicinas o cirugía. Sin embargo, muchas personas pueden mejorar sus síntomas al evitar las bebidas alcohólicas y las comidas condimentadas, grasosas o ácidas que desencadenan la acidez. También pueden comer porciones más pequeñas o evitar comer antes de acostarse.

Muchas mujeres sufren de este padecimiento por primera vez durante el embarazo y, si bien es común y generalmente inofensivo, puede resultar bastante molesto. La acidez y otros problemas relacionados, como los gases y la hinchazón durante el embarazo, suele manifestarse en el segundo y tercer trimestres, pero empieza antes para algunas mujeres. La molestia suele ir y venir hasta que nace el bebé. En la mayoría de los casos deja de ser un problema después del parto.

La ERGE puede disfrazarse como otras enfermedades

Los expertos admiten que, con frecuencia, se ha pasado por alto el papel del reflujo ácido como un factor probable en el diagnóstico y tratamiento de los pacientes con tos crónica, ronquera o síntomas parecidos a los del asma. En algunos casos, los pacientes han informado sobre una acidez estomacal, aunque no en otros casos.

Los médicos están cada vez más conscientes de que constituye una buena práctica médica hacer evaluaciones sobre la presencia de reflujo en los pacientes con tos crónica o síntomas similares al asma, así como de la importancia que suprimir el ácido y tratar el reflujo subyacente puede tener en la posible mejoría de los síntomas en esos pacientes.